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Tan pequeño que no era y, aún así, era inmenso.

Son las partes que nos dejan, las que nos impulsan a movernos;

porque al agacharnos para soltarnos,

hacen que con más impetu nos levantemos.

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Amoldar el corazón

Le dije que probara a introducir su pez en un vaso de agua, y después que lo volviese a meter en su pecera. El pez se estuvo quieto, resignado en su pequeño espacio, procurando acomodarse a ese recinto estrecho donde apenas podía moverse. Una vez regresó a lo que él reconocía como su hogar, comenzó a nadar y recorrió de nuevo todo aquel terreno conocido.

Le dije que imaginara si lo soltara en el mar. Qué de cosas podría hacer. Qué de espacio para moverse e interactuar. Entonces, cogí su mano y le atraje hacia mí dándole un cálido abrazo.

<<Ocurre lo mismo con el amor>>, le conté. Y él entonces volvió su rostro hacia mí, intrigado por mis palabras.

<<No lo entiendo, abuela>> admitió, esperando que me explicara.

<<Cuando una persona se da cuenta de que quiere a otra, siempre actúa de la misma forma. Intenta por todos los medios quedarse lo más cerca posible, atesorando cada momento, y vaya que es correspondido ese acercamiento. Pero si ese amor crece, muchas personas no saben que han de amoldarse, pues de otra forma, ese amor, como tu pez, acabará por empequeñecer, por quedarse quieto. ¿Entiendes ahora mejor?>>.

Él bajó la cabeza, pensativo. Se restregó la nariz con la manga de su jersey y luego volvió a alzar la cabeza para preguntar:

<<¿Crees que eso es lo que le pasó a mamá? ¿Que se marchó porque papá no dejó que creciera?>>.

Iba a decirle que sí. Y no solo eso, pues tenía muchos reproches más. Pero el niño ya había pasado un calvario con su separación. ¿No había sido suficiente castigo que se hubiesen deshecho de él y dejárselo a ella para que lo cuidara?

<<Hay muchas razones, mi tesoro. Tu madre siempre fue gaviota y tu padre agricultor. Una surca los cielos en libertad, mientras otro se queda en el mismo sitio viendo su fruto crecer. No son muy compatibles, ¿entiendes? Ninguno va a perder su naturaleza por estar con el otro. Tienen que encontrar a alguien que sea completamente igual>>.

El niño suspiró.

No iba a ser ella la encargada de matar el deseo de amar de aquel muchacho. Se daría cuenta cuando creciera de que las cosas no son como en los cuentos. Y, si tenía suerte, quizá sí que descubriera que los cuentos tienen más de verdad que la vida misma.