La casa de miniatura

Él la quería de una manera especial, propia y a veces invisible. Por eso le regaló una casa de muñecas, una réplica de la que tenían. Pero ella tenía que llenar los huecos que había en ella. Se la había entregado vacía para que la completara con sus sueños y anhelos. Sin embargo se sentaba frente a ella y al ver esos espacios se sentía identificada. ¿Qué hay de bueno en enamorarse de alguien que se aleja cada vez más? Dejando esas grandes habitaciones como huecos en el alma para intentar llenarlos sola.

Contempló el ventanal de su habitación. Definitivamente, por ahí cabía. Lanzó todo ese vacío al jardín, fragmentándose y explotando como un fuego artificial.

Anuncios