Revoltijo

Has puesto mis palabras boca arriba
y boca abajo,
y las has mezclado,
y desordenado.
Has revuelto mi mente y mis sentidos,
los has despertado,
he sucumbido.

De mis labios han salido mis anhelos:
de tus ojos, de tus manos,
de tus besos,
de tu risa,
de todos tus te quiero.

Has tirado así de mi lengua,
como si con un hilo pudieras
sacar mi corazón y dejarlo en la mesa,
leerlo como si fuera un libro,
y a ciegas pintarle mariposas,
hasta hacerle sentir correspondido.

Arena de huesos

Al principio éramos huesos. Astillados y quebrados. Grises. Recubiertos de una capa tras otra de tristeza, de polvo, de nada.

Nos encontramos justo en el momento en que la aridez no podía ser mas seca y chocamos. En vez de terminar de rompernos, sólo vibramos. Y nos quedamos quietos. Mirándonos fijamente.
Contemplamos nuestras grietas, nuestros huecos y aquellos matices tan desgastados. Nos rozamos con las fisuras y levantamos nuestras capas dejando escapar los demonios. Nos quitamos los miedos, nos limpiamos el alma y recompusimos nuestro corazón. Creamos un conjunto y nos adherimos con el pegamento del afecto.

Nos marchamos del desierto. Nos desgastamos a besos. Creamos el nuestro con las virutas de nuestros cuerpos.