Tritón

Él decía que yo era su Bailarina, pero él, aunque no lo sabía, era mi Tritón. Un ser mitológico capaz de aguantar la respiración por mí. Sé que ha tenido que cambiar para poder acercarse y protegerme, porque en mis vueltas me perdía y me encontraba en un entorno completamente ajeno. Y él, siempre, conseguía dar conmigo.

A veces hacía que no le veía. Le dejaba con la satisfacción de ver sin ser visto. Sabía que le gustaba cuando me sentía libre, porque pocas veces realmente lo sentía. Desplegaba mis pies en aquella colina bajo la luz de la luna y volaba. Me dejaba llevar por la brisa, la música que no sonaba, mi corazón que latía.

Quizá fuera egoísta al llegar el día, pues la magia escapaba de mis dedos, de mis pies. Me abandonaba en una realidad que me comía. Entonces corría hacia él como una ola letal, a sus brazos, a sus ojos, a sus manos siempre alerta para atraparme si caía. Y en mi impulso, sabía que a él también le arrastraba bajo el agua. Bajo las olas de lo que intentaba consumirme. Golpeándole con el vaivén terrible de mi tormenta.

Por eso mi hermano era mi tritón. Me mantenía a flote y me dejaba en ese montículo para verme bailar. Siempre unos pasos más atrás, oculto por unos árboles. Viendo sin ser visto.

Lo que él no sabía, era que su sonrisa iluminaba por entero el cielo nocturno. Y, así, mi noche era día y yo me recargaba con la energía que me proporcionaba ese pequeño sol.

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Nunca de un artista

No te enamores de un artista. Nunca. Jamás.

A no ser que quieras convertirte en inmortal.

Si no estás dispuesto a correr ese riesgo, aléjate. Pues si le das pie, si entras en su vida, te convertirá en arte. Serás protagonista de tantas obras diferentes: serás poema, serás escultura, serás relato, serás ilustración, serás novela, serás mil veces musa.

Y todo ello sin tu consentimiento. Horroroso, ¿cierto? Así que si quieres conservar tu integridad, tu personalidad, no te dejes derretir por sus palabras. Él te transformará en diosa, en arpía, en algo informe, en la definición exacta del amor, y del desamor también. Te desdibujará, te moldeará como un trozo de plastilina hasta que te veas como él te ve. Te hará ser parte de una encadenación de adjetivos, quizá de sustantivos o de verbos. Serás hojas y hojas arrancadas a propósito y con despropósito, con delicadeza y con rabia. Serás escrita y borrada. Serás tinta, números, color.

Pero si no quieres desaparecer nunca de la mente de alguien, enamórate de un artista. Porque serás siempre, siempre, inspiración.

#DíaInternacionalDelBeso

Me quedé prendada de tus ojos marrones que miraban por encima de mi cabeza. ¿Qué mirabas?

Como no podía sostener tu mirada, mis ojos se resbalaron por tus facciones y se detuvieron en tu boca. Entonces me sentí observada y te miré. Me puse roja.

Te acercaste y me quedé sin respiración. Pero tu atención la captó algo a mis espaldas. Alzaste la mano y saludaste. Una sonrisa alumbró tu cara.

Mi prudencia por miedo a perderte me dejó sin beso. Ese beso que diste a quién hacia ti se acercaba.

Microrrelato: El viento se levanta

Todo estaba dibujado en la pequeña libreta gris que llevaba en el bolsillo de su pantalón. Meses y meses de estudios, planos y fórmulas. Su experimento funcionaría, tenía que funcionar. Abrió el gran portón metálico y apareció su obra iluminada por los fluorescentes de la nave. Era el gran día.

Recorrió las caras de los financiadores y rozó sus notas en el bolsillo. Subió al armatoste de tornillos y hélices. Hizo contacto y el motor rugió. El avión comenzó a moverse, y al final, despegó.

Microrrelato: Inspiración Fantasma

Pintando aquellos extraños bisontes me di cuenta que había olvidado al niño en el salón. ¿Cuánto tiempo llevaba solo? ¿Por qué no había hecho ni un solo ruido? Dejé la paleta de colores y los pinceles. El corazón me latía como nunca mientras avanzaba por el pasillo y dejaba atrás mi cuarto de trabajo. ¿Cómo había pasado el tiempo tan rápido? Me asomé con miedo al salón. No estaba segura de lo que podría encontrarme, pero lo que vi fue aún más desolador. No había desorden, no había juguetes, no había niño.