Declaración

–    ¿Qué me vas a regalar por San Valentín?- Le preguntó ella. Estaba lloviendo fuera y por eso habían quedado para ver una película. Él volvía con las palomitas recién hechas.
–    ¿Yo? Nada. No celebro esas cosas.- Se sentó a su lado.- Es una fecha comercial, solo les interesa a los centros comerciales.
–    A mi no me parece así.- Le respondió ella volviéndose. Él cogió una palomita y se la metió en la boca.- Pero veo que te da igual…
–    Queman un poco…- se metió otra sacando la lengua.-…se pueden comer aun así.- Le dijo haciendo oídos sordos.
–    Quizás es porque no entiendes qué significa para mí esa fecha.- Él dejó de comer palomitas y la miró  quitando el gesto de burla de su cara.- No entiendes lo que es pasar tu vida solo. Ver que pasan los días, los meses y que nadie te quiera. Y tú estar deseando dar lo mejor de ti mismo a otra persona. Puede que no comprendas lo amargo que es un 14 para los que desean amar y no pueden. Lo injusto que parece el mundo cuando tu corazón está tan lleno de sentimientos, que se desborda y cruje. Es un día solitario que no hace más que recordarte que solo te tienes a ti mismo… No creo que llegues a comprenderlo porque no significa nada para tí. Al fin y al cabo en este tiempo juntos aun no me has dicho que me quieres… Puede que no estés destinado a mí…- Hubo un silencio. Dejó una pausa que se dispersó en el aire. Él la miraba intensamente. Meditaba. Experimentaba algo parecido al vacío. Entonces ella empezó a subir el tono de su voz.- Pero yo sí creo estar destinada a ti. Creo que debo estar en tu camino porque aunque te parezca absurdo e incluso antiguo, me imagino un futuro juntos. No veo monotonía, solo me imagino planchando tus camisas, mis vestidos… Y aunque parezca clásico, sonrío. Porque lo hago con cariño. Porque me daría igual pasar todas las Edades contigo. Tú trabajando, yo trabajando, tu en casa, yo en casa… ¿qué mas da el orden? Tendría mil razones para soportarlo. Porque sé que volvería o volverías y que nos devoraríamos por los ojos… Porque para mí tú eres un milagro, que me quieras es una bendición. Y si te digo todo esto es porque precisamente San Valentín es una meta para las personas que como yo, lo darían todo por amor. Quizás sea una ilusa, pero hay ciertas cosas que necesito, que me hacen seguir soñando, me hacen seguir creyendo. No es que quiera algo material, es que quiero que me felicites, que me digas lo que sientes, que tengas un detalle que me diga que has estado pensando en mí aunque sea por un rato, o solo la intención. Me es indiferente si es un regalo, solo… quiero saber que en este día te tengo, que me quieres tanto como lo hago yo. ¿Es una fecha creada para consumir? Posiblemente…Pero para mí es algo más…

Y él solo pudo sentir ese latigazo en el pecho, esa tormenta en el estómago. Dos palabras se le trababan en la garganta. Dos palabras que no pudo pronunciar porque solo podía sonreír y abrazar a su pequeña. En ese momento se sintió tan grande, que podría arrancar la luna a pedazos. ¡Qué sensación tan inmensa! La besó abriendo su alma para que ella se metiera dentro y no saliese nunca de su vida.
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